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martes, 20 de agosto de 2013

ODIOSO LUNES. NEGRO AMANECER.



Me he reinventado tantas veces como ha sido necesario y sin embargo sigo siendo el mismo, porque lo que me define sigue siendo lo mismo que me mantiene cuerdo, íntegro y apegado a lo que me enseñaron mis padres.

Todo comenzó un domingo 11 de diciembre, me reinventé un viernes 14 de mayo, volví a hacerlo un lunes 30 de noviembre, un miércoles 24 de febrero, un 8 de agosto, uno que otro sábado de vez en cuando, pero definitivamente no hay día como los lunes para “comenzar de cero”, para decir que venimos con los ánimos renovados, con “la pila cargada”, para comenzar la dieta, para hacer o rehacer todo aquello que hemos dejado pendiente en días anteriores… pero solo se trata de un espejismo, no hay peor decisión que querer tomar un lunes como punto inicial o de partida para algo, lo que sea.

Regularmente, se trata solo de buenas intenciones que colocamos en el lunes, aunque se nos ocurran el miércoles o el jueves de la semana anterior, por ejemplo: “a partir del lunes, a dieta en serio”, “el lunes regreso al gym”, “el lunes me pongo en orden con la lectura”, etc. Etc. Etc. Sin embargo, habemos quienes ni siquiera hemos terminado el lunes cuando ya todo se fue al olvido.

La clave del éxito de cualquier cosa que emprendamos, no se encuentra en la fecha de inicio ni en las buenas intenciones que la motivan, sino en el simple hecho de comenzar de inmediato, los exfumadores, exgordos y exbebedores que conozco, no han esperado el lunes o han ido gradualmente adquiriendo sus nuevos hábitos, sino que lo han hecho de momento a momento y de un solo golpe, así se hacen los cambios radicales, no hay más que tomar una decisión y emprender un camino.

Usar un punto de partida como el famoso lunes, implica que cada vez que fracasamos podamos sentirnos seguros al esperar una nueva oportunidad el lunes siguiente, sin embargo, como dice el jefe más buenazo de todos los tiempos, “the clock is ticking” y el tiempo no perdona, cada lunes no es una oportunidad más, sino una menos.

Las decisiones radicales y los golpes de timón tienen innumerables causas, pero conllevan una serie de pasos que con la disciplina, el compromiso y la constancia de todos los días, incluyendo los lunes, se irán dando, esos si, paulatinamente y con un poco de suerte se convertirán en los nuevos hábitos que nos hagan mejores personas.

México llega a su lunes cada seis años, o cada periodo extraordinario del poder legislativo, o cada elección, o cada mundial; sin embargo hoy nos encontramos ante la oportunidad de hacer las cosas YA, y de disciplinarnos para que paulatinamente se vayan acomodando y poniendo en su justo lugar y en su plena dimensión.

El Presidente con esta serie de mecanismos incluyentes que involucran a muchas personas en su lado de la cancha, ha hecho lo necesario para que del otro lado, el poder legislativo haga lo suyo y entonces puedan caminar las reformas que le permitan a México comenzar de inmediato a ser un país más sano y próspero sin tener que esperar inútilmente otro lunes más.
Por primera vez un negro amanecer, puede ser el más claro en mucho tiempo, iluminado por la posibilidad de que el petróleo cubra una vez más de prosperidad al país, antes seguramente veremos más cambios eléctricos y en el camino habremos de encontrar nuevas fuentes de energía y nuevas maneras de hacer las cosas, que seguramente nos conducirán como país y como individuos a estadios más armoniosos.

¿Habrá discusión?, claro, de eso se trata, de buscar entre tanta diversidad las coincidencias que nos unen, que nos identifican y que nos hacen a todos, querer lo mismo, un mejor país y más oportunidades para todos.  




PD. Ladrones de la fama (The bling ring) me lleno de tal ansiedad que casi abandono la sala de cine, sin embargo es una buena película en la que una vez más Sophia Coppola muestra el lado más humano de unos humanos que no son tan comunes pero que muestran una constante en esa etapa de la vida; por su parte, El niño y el fugitivo (Mud), me causó sensaciones similares a pesar de ser películas tan diferentes, ambas muy buenas y recomendables, me hicieron pensar en la ausencia total de los padres y en la repentina aparición de los mismos en el momento preciso para salvar a sus chamacos… Benditos papás!!!

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