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lunes, 23 de noviembre de 2015

EL ARTE DE LA GRATITUD; VALENTINA Y LOS JUEGOS DEL HAMBRE; CAMINOS DE LA GORDURA II.




Dar las gracias suele ser un acto personalísimo y revestido de un montón de cosas, de niño mi papá me mandó decir con mi mamá que no me compraría nada más si no comenzaba a darle las gracias, desde entonces procuro que la palabra, pero sobre todo el acto que acompaña o representa no sea nada menos que válido y necesario, es decir, no doy las gracias en vano, procuro como en todo, ser oportuno y no desvirtuar ni confundir la gratitud con algo que no lo sea, la gratitud es una virtud, es un verbo, es una manera de ser, en fin, gracias a la vida, como bien refirió la chilena Violeta Parra, ¡que me ha dado tanto!


VALE Y LOS JUEGOS DEL HAMBRE.

Valentina, mi querida inspiración del nuevo milenio, ha crecido conmigo y yo he crecido con ella, si bien obviamos la parte de los pañales y las mamilas, pues la conocí de 4 años, es una inagotable fuente de satisfacciones, preocupaciones y amor, es en toda la extensión del concepto, mi hija.

Hija del primer matrimonio de mi esposa Oliva, a quien por cierto en los hakunas la refiero como la esposa de chocolate, como un típico juego de palabras al más puro estilo del maestro Germán Dehesa (qepd); Vale es una niña sana, diplomática, equilibrada, templada y excepcionalmente selectiva para brindar cariño, si bien es deferente y atenta con todos, su amor está repartido entre muy contadas y afortunadas personas, me precio de ser uno de ellos, el nuestro es un cariño que creció paralelo al de su madre conmigo, pero que lo complementa, hoy somos una familia, cuestión que para nosotros es la cosa más normal del mundo pero que resulta complicado de entender para algunas personas, que claro, han sido bendecidas con otras familias, seguramente igual de bonitas, amorosas y comprensivas, pero diferentes.

Las familias de siempre (me choca usar el término “de hoy”) son el espacio en donde el individuo se fortalece, aprende a vivir y a convivir, alimenta su espíritu, desarrolla sus creencias y define su personalidad, para después salir al mundo a intentar ser aceptado tal y como es. Resulta difícil entender a quienes desde perspectivas medievales asumen complejos y prejuicios carentes de toda razón y desde luego de respeto y comprensión; por eso quienes me conocen, sabrán que en esta tarea que la vida me ha asignado como el “Pá” de mi Vale, haré hasta lo imposible por defender su individualidad, por creer siempre en ella y porque pueda entender sin mayor problema la diferencia entre lo bueno y lo malo y sus respectivas consecuencias.

En esos avatares, Valentina se ha convertido en una extravagante comedora de Nutella y palomitas de maíz, en amante del cine y de pueblear, en aficionada del Toluca, en amante universal de los niños y de los viejitos, en viajera experta, en oradora, declamadora y asidua a los musicales, a Oceransky y a Sabina, pero sobre todo en defensora inmutable de la personalidad de cada quien, como en todos los casos, también ha adquirido ciertas manías, que me obligan a corregirlas y a mejorar para darle un buen ejemplo; ¡Ay Diosito no está fácil!

Ayer vimos los juegos del hambre 3 parte 2, Katniss Everdeen es la ídolo de la chamaca y la verdad es una excelente manera de que siendo una niña entendida, vaya conociendo de política y de condición humana, que es de lo que se trata Los Juegos del Hambre, seres tan humanos que parecen tan exagerados, roles tan simples que parecen tan elaborados o todo lo contrario, seres tan exagerados que parecen tan humanos y roles tan elaborados que parecen tan simples, todo se transmite en vivo, los medios o el medio de comunicación masiva, juega el papel de herramienta de control, todo es propaganda, nada lejano de la realidad que vivimos.

La personalidad abrumada de la protagonista, que tiene que esperar al final para poder hacer lo que ella cree mejor, lo que es su convicción, podría ser el caso estresado de cualquier milennial, lo otro que llama fuertemente mi atención es lo avasallador que resulta la presencia de ella sobre todos los demás, nos hace pensar que estos nuevos amos del universo querrán ser todos protagonistas, que sea para bien.


LOS CAMINOS DE LA GORDURA II

En mi incesante lucha por no ser un gordo cualquiera, me convertí en un gordo deportista, jugué futbol, basquetbol, tenis, frontenis, nadé, todo lo hice mejor que muchos otros amigos con diferentes complexiones, nunca me acomplejó tener que usar el uniforma más grande o escuchar los gritos buleros de los estudiantes de la prepa Isidro Fabela, al final siempre había un gol que los acallara.

He logrado adelgazar muchas veces en mi vida, pero todas las ocasiones he subido de peso nuevamente, no soy más o menos infeliz si estoy gordo o flaco, probablemente me estreso y preocupo menos por todo cuando no estoy tan pesado, pero siendo sinceros, la gordura siempre genera autolimitaciones y complejos, y quien diga que no, miente, precisamente por complejo, claro que me siento mejor cuando peso menos, cuando voy adelgazando, cuando me queda la ropa, cuando todos me dicen lo bien que me veo, pero para cuando el proceso es a la inversa, también lo son estos conceptos.

Finalmente no se trata de un convencionalismo social, no es que no podamos ser modelos de televisión o cualquier otra cosa, vivimos en una sociedad en la que se puede ser gordo y exitoso, probablemente muy estereotipado pero exitoso, mi lucha no es por ser aceptado al exterior, sino al interior, por entender que comer no debe ser una batalla que gana el cerebro o la parte hedonista de éste, por entender que podemos darnos un antojo de vez en cuando y no dejar de dárnoslo de vez en cuando; mi batalla es por la salud, por movernos sin complicaciones, por respirar normalmente, por dormir sin riesgo a apneas prolongadas.

Siempre fui gordo, me hice muy gordo cuando YO pude cumplir todos mis antojos, cuando no tenía límites, cuando no me permitía quedarme con las ganas de lo que fuera; pero también me hice muy flaco cuando YO me pude cumplir el lujo de tratamientos costosos, en resumen y definitiva, YO y solo yo me hice gordo y flaco y gordo y flaco y así sucesivamente; la batalla la libro conmigo y me voy a ganar. ¿A quién le van?



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