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domingo, 7 de mayo de 2017

EL BAX



Jamás como en las últimas horas había visto algo parecido en Facebook, gran expectativa, seguimiento y decepción por la pelea entre los inflados Saul Álvarez y JC Chávez Jr. Probablemente solo comparable al triste domingo mundialista de nuestra eliminación ante Holanda.

El "bax" bautizado así por la publicidad y el mayor exponente mediático de este deporte (aunque nunca lo practicó profesionalmente) Rocky, es un deporte respetable y admirable por la tenacidad y esfuerzo que requiere, quien lo haya practicado aunque sea en la escuela del deporte o recientemente en los famosos 54D o 9round, sabe que es un deporte muy completo que genera gran condición física y resistencia.

En su otra parte estelar, el cine, ¿quién no se ha motivado o al menos emocionado saliendo de la sala después de ver los Rockys, cinderella man, el peleador, revancha o la recientemente célebre Creed?, ahí donde la batalla es contra corriente donde el entrenamiento es casi tan estelar como las peleas y donde los finales son tan dramáticos como la paralela historia de amor.

En México he escuchado en distintas ocasiones el término "síndrome del boxeador" que malamente se usa para referirse a la desgracia sobre la fortuna dilapidada por quienes a golpes obtuvieron sus ganancias.

Tristemente, a nivel profesional es un negocio, muy bien pagado, un espectáculo muy socorrido pero una mentira como competencia; desde que tengo recuerdo, las peleas están arregladas, amañadas, los protagonistas, como profesionales que son, saben llevar la pelea al punto donde les conviene a ellos a sus promotores y apostadores, seguros de que los aficionados o incluso quienes buscan un pretexto para ir a Las Vegas, al bar de la esquina o juntarse en casa, lo seguiremos haciendo.

Estos 2 boxeadores mexicanos de la actualidad no son mejores ni peores que los otros boxeadores profesionales del país, son eso, profesionales que se ganan en una noche, tras muchos sacrificios y esfuerzos, eso sí, lo que no ganarán el resto de sus vidas como entrenadores o comentaristas; eso si todavía no son leyendas ni glorias del deporte mexicano, al menos no todavía.

Pero también son la clara muestra de que los humanos, de ayer y hoy de occidente y oriente, amamos las distracciones, los iconos e incluso los villanos; yo por mi parte me quedo con esas noches de desvelo a lado de mi papá viendo a Chávez ganarle a Taylor o de cuando mi padre mismo me preguntó en medio del himno nacional en la pelea contra el "Macho" Camacho ¿qué sientes? Y yo de plano no pude contestar de la emoción. 

7 de mayo del 2017.

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