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miércoles, 21 de junio de 2017

PUTO. CUMBRES ARBOLADAS

PUTO

Más allá del si se puede”, que nació en un juego de béisbol infantil donde el equipo mexicano sacó la casta y venció a su rival en el mundial de la especialidad y que se trasladó al futbol en la memorable final, al menos para los Tolucos, del verano de 1998 cuando el equipo local caía 1 - 4 en el global ante Necaxa. El gol de Toño Taboada despertó a la entristecida afición y el “si se puede” se convirtió en el motivador del equipazo que terminó pudiendo 6 - 4 global para colocarse su cuarta estrella en la casaca.

Desde niño entiendo que el apoyo de la afición es vital para un equipo, en su localía o en sus visitas, me ha tocado escuchar de todo y en todos los tonos, hoy por ejemplo, cada vez más participa una que otra damita, con vituperios que pondrían colorados a Chaf y Queli; siempre se aprecia el ingenio, hoy los gritos son colectivos, pero recuerdo en mis primeras idas al estadio a gritones solitarios que entretenían y/o apenaban a la tribuna para de paso animar en la cancha y sacar el estrés (en aquel entonces no se usaba mucho la palabra) acumulado de la semana.

Al respecto del famoso grito que se hace durante el saque de meta, varias son las versiones, la más socorrida es que como tal, se dio de los aficionados del Atlas a Osvaldo Sánchez cuando éste además de volverse chiva, manifestó su preferencia por los multicampeones; el grito se volvió viral y se sumó a la extensa lista de bellezas que se manifiestan particularmente al portero, aunque en todos los estadios del mundo, no hay un solo jugador, entrenador, arbitro o aficionado rival que no se lleve de vez en cuando un piropo.

Políticamente incorrecto, dudo mucho que la naturaleza del grito en específico sea referirse a las preferencias del que patea el balón, se ha convertido en una manera de agrupar a la tribuna, recordemos la ola por ejemplo, ese dinámico espectáculo que dimos particularmente los mexicanos en 1986 y que se mantiene vigente, era, como la época, distinto, inocente, solidario; el de hoy, es un grito irreverente, desinhibido, pero también innecesario, ¿se puede contener, limitar o desaparecer?, desde luego que si, no implica la disminución de la libertad de expresión ni mucho menos de los fanáticos en un estadio, por el contrario, muestra civismo, respeto y honor, tan necesarios de ejercer en estos tiempos, seguirán los vituperios, las mentadas los chiflidos, de otro modo tendríamos que cargar al pago de manejo e impresión de boletos el de abono al pago de multas en francos suizos, pero que ese no sea el espíritu de la competencia.

Evoco por último a los grupitos fresas o a las banditas o a los cuarentones de hoy, brincando y sacando todo con la homónima canción de Molotov, que guardada la proporción con los narco corridos, es la canción no programada en radio que más nos sabemos los mexicanos… ojo, el himno y las mañanitas se escuchan diario en la radio nacional; puto, es una palabrmultiusada, casi al nivel de chingada y de pinche que, para bien y para mal, están en los usos, costumbres y en las variaciones de lenguaje que le dan énfasis al estilo de hablar de muchos mexicanos.



CUMBRES

Mucho se dice de los Legionarios, nada que desee expresar en estas líneas, tengo amigos muy valiosos y queridos que cursaron toda su vida en estas escuelas, yo mismo estudié en la Universidad Anáhuac, sin haberme nunca involucrado en las actividades propias de la congregación, porque en la Universidad ya más bien participaban quienes tenían la costumbre de hacerlo, sin embargo recuerdo algunas actividades valiosas como la convivencia en parques de diversiones o en los propios albergues con los niños yjóvenes en situación de calle; en aquella época, unos cuantos, el más rico o los hijos del presidente eran los únicos con escoltas, alrededor de ellos se platicaban decenas de historias que eran los mitos de nuestra generación, de flojera.

Muy a pesar de que en algunos casos, los colegios particulares son clasistas y discriminatorios, creo firmemente que la vocación prepotente se manifiesta en casa, la pérdida de valores que probablemente se solape en el colegio, se origina en casa, todo tiene solución si se encuentra dentro del ámbito de poder de las cabezas de las familias, basta ver los carros lujosos perseguidos de carros de escoltas que dan más miedo que la gripe aviar.

Las peleas escolares, incluso las campales son cosa de todos los días desde hace muchos años, son una expresión de la descomposición de nuestra sociedad, el que se pelea es porque quiere hacerlo, siempre hay alternativas para el que no quiere, SIEMPRE.

El hecho de la notoriedad de la reciente y tristemente célebre campal entre dos colegios de legionarios, expone una cruda realidad: soberbia, prepotencia, encubrimiento, clasismo, pérdida de valores, anomia en la amplia extensión del concepto.

La culpa la compartimos, sí, la compartimos muchos, pero creo que ciertamente esas conductas por muy solapadas que sean en los colegios, los clubes o los centros de entretenimiento, se originan y se corrigen en casa. No creo que los robos y el vandalismo del Pedregal o el caso de los Porkys” en Veracruz, por mencionar recientes y notorios ejemplos, sean coincidencia, la falta de valores comienza en donde se deben inculcar.


P.D.
LOS ÁRBOLES
El Paseo Tollocan, es la avenida principal de Toluca, quienes de ahí somos lo hemos visto convertirse, al menos en mi generación, de una calle de 4 o 6 carriles con muchos retornos y semáforos a una súper avenida sin semáforos con puentes, deprimidos, 10 carriles, tramos con concreto hidráulico y una pujante actividad industrial y comercial, hasta con focos rojos de noche hace algunos ayeres, los tramos por donde se ha desarrollado la emblemática avenida se han transformado significativamente, en distintas épocas, a distintos ritmos pero básicamente porque la exigencia del crecimiento lo requería.

Las reglas de desarrollo urbano y de impacto ambiental son muy claras, el que obtenga permiso para cortar un árbol, está obligado a plantar al menos 10, pero además a hacer muchas otras cosas, que se conocen como condicionantes de impacto ambiental; esas reglas son leyes que aplica el gobierno, el mismo que construye las obras y, también el mismo que verifica el cumplimiento de las condicionantes de impacto ambiental. ¿Entonces?

El problema radica en la impericia de las distintas áreas de un mismo ente para ponerse de acuerdo, pero además en la necesidad de la obra que parece obedecer, insisto, parece, a los intereses del centro comercial que tanto añoramos los Tolucos. ¿A poco no?

En determinado momento, no ahora, se tendrá que arreglar el acceso, no a la plaza, a esa zona de la ciudad que está creciendo y lo seguirá haciendo, mientras tanto, a quienes abrazan los árboles, les agradezco y les pido hagámoslo diario, que se nos haga costumbre, a los pequeños, a los de casa, a los del volcán, a los que están malitos cuidémoslos, a los que están viejos y representan riesgos, reportémoslos, tómense fotos y videos, saturen las redes sociales y viralicenlo mucho que aman, cuidan y respetan, como siempre lo han hecho a la naturaleza. Los quiero mil. (para quien no lo haya notado, es sarcasmo).

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