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jueves, 2 de febrero de 2017

USA. LA LA LAND

Desde niño me entusiasma buena parte de la cultura popular gringa, la música, las películas, la comida, las golosinas, Disney, Nueva York, Los Ángeles, los tenis que rechinan (hace 30 años, tener unos de esos era más que cool), en fin, además, de la gran influencia de la televisión, a pesar de que durante toda la infancia, consumí los contenidos doblados.

Al tiempo, también me entusiasmó su literatura, Twain, Melville y Poe por la escuela y más tarde Hemingway por influencia paterna y Capote por el cine.

Amaba la fayuca, me parecía lo más extravagante que había, las mochilas, mi carpeta traper keeper, las teles, la ropa. Etc. Admiraba a las personas que viajaban en auto, para traerse una que otra cosilla, sobre todo a las mujeres, tengo una tía maravillosa que lo hacía y eventualmente me casé con una mujer igual de valiente, o más: se casó conmigo.

De niño soñaba con ir a Harvard y lo logré, no como mis papás y yo hubiéramos querido, pero fui, estudié en sus aulas, conseguí un papelito y mi papá una gorra original que dice “Harvard’s Dad”.

El tiempo en sus aeropuertos, sus centros comerciales, sus restaurantes, sus centros turísticos luminosos, la música country y el folk, que dicen tanto de maneras tan simples.

Desde luego que me disgustaban y lo siguen haciendo muchas cosas, la discriminación sobre todo y muy recientemente todo este alboroto por la presidencia de Donald Trump, el número 45, estoy cierto de algo, si hemos sobrevivido a los otros 44, y a los nuestros, no veo porque no tenga que ser así otra vez.

Pero debemos estar unidos, organizados, nuestros grandes males los hemos superado así, nos hemos levantado de las cenizas, hemos creado una mística nacional alrededor de una serie de símbolos que hoy debemos abrazar y reforzar, Estados Unidos va a seguir ahí, al norte mañana y siempre, seguirá gustándome, sin embargo creo que estos años lo visitaré menos, mejor, mucho mejor.



Sobre las diferencias entre otros grupos étnicos y los latinos, hispano parlantes o incluso específicamente los mexicanos, es muy difícil poderlo desarrollar desde la perspectiva sencilla a la que aspiro en este espacio, sin embargo lo intento:

Son fenómenos migratorios completamente distintos, los americanos no llegamos por Ellis Island viendo a la estatua de la libertad, como los europeos por ejemplo, lo hicimos caminando a través de la frontera que cada vez se recorría más hacia nuestro norte, por el Atlántico llegaban en barco, bajo condiciones terribles también, pero secos, nosotros llegábamos mojados.

No huimos de una persecución religiosa ni de la opresión política, escapábamos del hambre y de la falta de oportunidades, basados en la desesperación de no tener opciones, la esperanza de muchos fue viajar al norte, ganar en dólares, vivir el sueño americano.

Una gran cantidad de familias se dispersaron de ese modo, ¿quién no tiene tíos del otro lado? En lo personal tuve uno, al que quiero y admiro mucho porque anduvo de un lado a otro, para finalmente regresar al lugar donde nació, algún día espero tener el tiempo para platicar más con él, y si me lo permite, platicarles a ustedes; en fin, volviendo al tema, a pesar de las complejas condiciones para llegar a la frontera, cruzarla y mantenerse allá, el fenómeno migratorio al norte se incrementaba en la medida de la bonanza que representaban y la desesperanza local, por allá, los unen las raíces, el orgullo, la nostalgia, que se reflejaron en los millones de votos por Hillary Clinton, sin embargo, por extraño que parezca la proporción y la distribución de las minorías latinas, más algunos otros factores como los generacionales en Florida, por ejemplo, no fueron suficientes para mantener a los demócratas en la Casa Blanca.

¿Habrá que conectarnos más?, no creo que esa sea la respuesta, debemos organizarnos mejor, pues nos vincula incluso una poderosa gama de medios de comunicación y desde luego las insaciables redes sociales.

LA LA LAND.

Bien hecha, muy bien actuada, la película funciona como ganadora de premios y como gran entretenimiento, se merece todos los premios que ha ganado y ganará, habrá que esperar unos años para ver su lugar en la historia del cine, mientras tanto su Director, Damien Chazelle, de apenas 32 años, se enfrentará, si la vida lo permite, a una cuesta arriba muy interesante, pues haber creado 2 obras maestras, una tras otra y en esa escala, le impone retos increíbles, seguramente, el tipo es un fuera de serie.


Como en todo lo que veo junto a la pequeña ya no tan pequeña, al prenderse las luces le pregunté si le había gustado, la respuesta de la puberta incipiente era de esperarse, “NO”, como transcurrió la tarde me percaté de la falsedad en la respuesta, le gustó, estoy seguro, sabe desde niña disfrutar las cosas bien hechas y esta película ésta perfectamente bien hecha.

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