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domingo, 10 de junio de 2012

LAS REGLAS DE ORO, EL FRONTENIS Y LA SOLEDAD. (HACER UTIL EL TALENTO)



Desde muy niño, estoy familiarizado con las “reglas de oro de la política” del Doctor Gustavo Baz Prada: “vivir dentro de la realidad”, “no hablar mal de nadie”, “no confundir lo supuesto con lo averiguado” y “ser siempre oportuno”, por sí solas, cada una merece al menos una buena tesis y un análisis variado, pues no solo me han sido útiles en la política sino en la vida, sin embargo al estilo matata, les daremos una embarradita como enchiladas de escuela.

Basta recordar como me llamo, para recordar a Baz y la admiración y el cariño que mi papá le profesa, por eso mismo, por que mi nombre me lo recuerda siempre, las reglas están presentes en mi vida, aunque reconozco que a veces las paso por alto involuntariamente – regularmente no soy oportuno – y a veces de plano las obvio porque sencillamente me dieron ganas, aquí regularmente “vivir dentro de la realidad” es la que me ando brincando de vez en cuando; por eso me ocuparé de VIVIR DENTRO DE LA REALIDAD, en este primer espacio de los 4 dedicados a este tema.

Comencemos…

Cosas que SÉ que no van a pasar, pero que suelo desear:

1.- que cierta persona me llame y me diga “pelos, creo que cometimos un error, te invito a comer, al cine y a ver que pasa”.
2.- que en el banco cometan un error y me depositen un dinero que iba a ser depositado a una persona nefasta y que además mis deudas de las tarjetas desaparezcan.
3.- que mis vecinos los escandalosos sean visitados por un comando o al menos una turba y despojados de su potente estéreo.
4.- que el dolor que de repente me da en la panza se me va a quitar así nomás, solito sin ir al doctor ni nada.
5.- que el próximo Presidente de México, sólo, resuelva los problemas del país, que alcance una aceptación tremenda, que los malosos le huyan, que todos lo comprendamos y lo apoyemos porque sabe lo que hace.

Obviamente eso no es vivir dentro de la realidad y aunque solo escapo de mi circunstancia un momento, el simple hecho de idealizar e incluso desear que pasen cosas que por seguro no van a suceder es un ejercicio muy trabajado que tenemos los mexicanos, siempre nos sustraemos a ratos, a veces a laaargos ratos, para pensarnos en una situación mejor, no se trata del mentado “ya me vi”, que es otra idealización errónea porque depende de la suerte, sino de la voluntad de someternos al albur de que suceda algo muy improbable.

Afortunadamente, esta regla de oro  a pesar de ser muy violentada, también es la más fácil de suscribir y resarcir, basta con tomar la iniciativa de hacer lo primero, con decidir contener el gasto y evitar frivolidades para lo segundo, con mantener el dialogo y llegar a un acuerdo en lo tercero (aquí de plano creo que mejor me pongo unos algodones), con ir al doctor y ceñirme al tratamiento para lo cuarto, pero lo quinto tiene una parte imposible y otra deseable, me explico, al igual que las primeras cuatro suposiciones, esta última tiene una parte que definitivamente no es posible realizar, eso de que una sola persona pueda con todos los problemas del país, es impensable, pero por otro lado, lo deseable que es la suma y la voluntad de todos – finalmente todos somos mexicanos – es una aspiración legítima, por ello ese supuesto también es realizable.



La mañana de este domingo tuve sesión de raquetazos con “el plex”, “el Cervi”, “el varelita” y “el chayan”, o sea mis cuates del frontenis, quienes por cada punto bueno mío, por cada buen golpe de un servidor, me percate que en lugar de halagar cordialmente el tino o la precisión, decían: “la fallé”, “mi error, perdón”, “chin”, desde luego que siempre nos echamos porras y nos alabamos los muy buenos puntos, esos que parecen imposibles, pero los regulares, los cotidianos, de forma casi inconsciente nos asumimos como culpables, adquiriendo una culpa sin reconocer el mérito del contrario.

Algo parecido pasa en la vida, nos culpamos de muchas cosas, cuando de vez en cuando debemos reconocer que no estaba en nosotros o que de plano alguien más lo ha hecho muy bien y debemos reconocer el mérito y soltar la culpa, pues finalmente ya es tanto en contra.



En plena tercera temporada de vivir solo, me doy cuenta que a pesar de ser un estado temido, también es una situación que hay que valorar porque nos permite regresar al sentido común y al principio básico de lo uso lo guardo, lo ensucio lo limpio, lo termino lo repongo, que tanto olvidamos en el confort de la compañía, la diferencia de las soledades radica en lo que las provoca, a veces decisiones personales, a veces de terceros, a veces pérdidas, pues en cada una reaccionamos de forma distinta, en algunas somos voluntarios, en otras víctimas y en las demás damnificados, lo importante de todas es aprender a vivir con nosotros, cuidarnos, respetarnos y no preocupar a los demás, haciéndoles ver que somos capaces de ver por nosotros mismos.


Finalmente, deseo expresar que manolin mi querido hermano, recién cumplió 32 años y me ha dado una lección de vida de esas que solo dan los genios, me ha enseñado que el talento se cultiva, se trabaja, se mejora, se pule, pero que por sobre todas las cosas, se hace útil, manolillo puede en una sola imagen decir más de lo que yo he dicho toda mi vida e intrínsecamente en esa imagen, dejar constancia permanente de su vida y de su paso por el planeta tierra, ojalá todos podamos hacer lo mismo con aquello en lo que somos destacados o virtuosos: nunca sentirnos lo suficientemente buenos para continuar siempre mejorando.


PD. La cetosis continua en proceso, - 16 y contando.

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